jueves, 15 de mayo de 2008

el desahogo

Odio perder porque alguien gozará con la felicidad que me pertenece y se hará feliz de mi desdicha.

Odio tener que decidir si quedarme con una cosa o la otra ya que en mi interior existe una avaricia que me consume.

Odio mis miedos y la cobardía que me cohíben de tener lo que deseo.

Odio la traición y la odio aún más cuando soy yo la engañada.

Odio la conciencia que me juzga sin importarle nada más.

Odio la tradición que me obliga a recorrer las huellas de otros impidiendo que yo haga las mías.

Odio tener que convivir con personas que me distraen del abismo por el cual me quiero arrojar, obligándome a seguir tras un horizonte que, simplemente, no existe.

Odio que las conversaciones y los atardeceres duren menos que un cigarrillo.

Odio los principios y la moral audaz con la que se domina a los más débiles.

Odio que el helado se caiga al suelo después de haber estado en mis manos, y sin haber llegado a mi boca.

Odio que sean las mujeres quienes debamos elegir entre el placer y el deber al momento de dejar fluir el instinto carnal y pasional que nos consume.

Odio a ese prohibido y ajeno deseo que, día a día, rasga mi alma.

Por hacer de mi vida algo confuso, a todas estas y muchas cosas más: ¡Odio!

Isabel Cristina Jaramillo

Modo de volar

Modo de volar
Como Goya lo soñó. En paracidas al abismo